Estudiantes 1 - Botafogo (Brasil) 0 - Copa Libertadores 2017
TRES MIL HINCHAS EN EL ÚLTIMO PARTIDO DEL ÍDOLO
Verón, en su retiro final, dejó a Estudiantes en la Sudamericana
Es la tercera despedida de la Brujita. Afuera de la Libertadores, el 1-0 ubicó a los platenses en otra copa continental.
Fue la ovación esperada la que le regalaron los hinchas a la Bruja cuando abandonó el campo de juego a los 45 minutos del segundo tiempo. Porque el partido tenía ese atractivo: despedir al gran capitán. Tuvo menos emoción que otras veces, otro marco, es cierto. La noche no invitaba a trasladarse hasta Quilmes: no se pudo utilizar el Estadio Único de La Plata porque está reservado para recitales esta semana.
La primera despedida de Verón del fútbol se produjo el 24 de junio de 2012: fue empate 2-2 ante Unión. Esa jornada, la Bruja abandonó la cancha a los 44 minutos del complemento (ingresó Gil Romero) y el publicó tatengue lo ovacionó. El segundo adiós también sucedió de visitante: derrota 2-1 ante Tigre el 18 de mayo de 2014. “Se retira el jugador, nace la leyenda”, decía un enorme cartel en la popular local. Algo más de 3 mil personas fueron las que se acercaron al estadio cervecero y esa acaso sea la mancha de la despedida. No se merecía la Bruja un adiós tan desolado, pero el contexto no invitaba a nada.
Adentro de la cancha, Verón fue el competidor serial de siempre. Repartió órdenes y reprochó de manera enérgica a Juan Otero cuando el colombiano le negó una descarga atrás. Flotó en el medio por delante de Rodrigo Braña con espíritu de rescatista: estuvo donde la jugada se lo pidió. Dejó un cambio de frente con su firma y ese correr particular, con la venda blanca debajo de la pierna derecha. ¿Qué escondió Verón ahí durante toda su carrera? Tal vez ahí se encuentre la pila de su energía o la explicación de su pegada perfecta.
La victoria de Estudiantes fue justa. Botafogo, donde brillaron en otras épocas Garrincha, Didí y Zagallo, fue una sombra. Y el gol de Augusto Solari fue el premio para el mejor jugador de la cancha: aprovechó un envío cruzado de Diarte y el error de los centrales para conectar al gol entrando en diagonal por derecha. “La emoción grande fue en la primera despedida, ahora no tanto”, aclaró Verón.
Y después cerró: “Mi viejo me supera. Fue uno de los que arrancó a escribir la historia del club”.