Newell's Old Boys Campeón Torneo Final 2013
EL TÍTULO LLEGÓ A PARTIR DEL SENTIMIENTO DE PERTENENCIA Y DE LA CONFIANZA DE LOS JUGADORES EN EL ESTILO QUE PROPUSO MARTINO
Newell's Old Boys
Campeón de la convicción
Campeón de la convicción
La historia de un equipo: volvieron los referentes, se acoplaron los nuevos y se consolidaron los pibes de la casa.
Los jugadores confiaron en cada uno sus inquebrantables e innegociables conceptos.
El Tata nos les falló. Tuvo razón. La manera, las formas dieron paso al éxito.
Claro que, antes de moldear al equipo, Martino se preocupó en conseguir la materia prima. En la evaluación que hizo cuando en diciembre de 2011 se sentó con los directivos para formalizar su vínculo, anticipó que le faltaba identidad a Newell’s.
“Sería ideal traer jugadores que vistieron esta camiseta”, deslizó. Los llamados telefónicos del Tata fueron fundamentales para que, por ejemplo, tres ex l eprosos como Heinze, Maxi Rodríguez y Scocco decidieran volver al club, como tiempo atrás lo habían hecho otros dos referentes como Lucas Bernardi y Diego Mateo.
La historia que mejor resume el “sentimiento de pertenencia” de muchos de los integrantes del plantel para con la institución es la de Nacho Scocco, quien en silencio, cuando pocos apostaban por él, se convirtió en el as de espadas del equipo, en el máximo artillero del fútbol argentino. Volvió a Rosario desde Emiratos Arabes –jugó 31 partidos en Al Ain, donde recaló tras su pasó por el fútbol griego, pero nunca se adaptó– con el plantel ya armado. Poco le importó.
“Sé que me voy a ganar un lugar”, le dijo a su círculo más íntimo.
Durante las primeras semanas, y hasta que formalizó su vínculo, Scocco se entrenó solo en Adiur, un humilde club que milita en la Liga Rosarina. La oportunidad finalmente llegó. Y no la desaprovechó.
Se cansó de inflar redes tanto en el fútbol doméstico como en el concierto sudamericano.
Lleva 29 conquistas en total en lo que va de la temporada.
Los casos de Gabriel Heinze y Maxi Rodríguez también son paradigmáticos. Uno, el Gringo , volvió de Roma. No dudó cuando llegó el llamado. Su Newell´s lo necesitaba y él dijo presente. El otro, la Fiera , pegó la vuelta desde Inglaterra. Sin mucha continuidad en el Liverpool, no pudo decirle que no al club que lo formó como jugador.
La historia del campeón, claro está, también la escribieron los Casco, los Cáceres, los Cruzados, los Orzan. Sin ser oriundos del club, se acoplaron a la perfección a la filosofía rojinegra. Y también los Guzmán, los Vergini, los Tonso, los pibes de las divisiones inferiores que dieron la cara cuando más se los necesitó.
Todos ellos, al cabo, gestaron esta conquista.
Son los campeones de la convicción.